1. En un bol, mezcla la pulpa de avena, la mantequilla de cacahuete, la harina de almendras, el azúcar glas, el extracto de vainilla y la sal. Mezcla hasta obtener una masa suave y moldeable.
2. Coge pequeñas porciones y dale forma de huevo con las manos. Colócalas en una bandeja forrada y refrigera durante 15–20 minutos para que se endurezcan. Puedes clavar un palito de helado pequeño en los huevos para facilitar el recubrimiento.
3. Derrite el chocolate blanco vegano a fuego lento al baño María o en intervalos cortos en el microondas, removiendo hasta que quede suave.
4. Dale color con espirulina y matcha, removiendo hasta que el color sea uniforme.
5. Sumerge cada huevo ya enfriado en el chocolate coloreado, cubriéndolo de manera uniforme. Vuelve a colocarlos en la bandeja forrada y deja que se endurezcan.
6. En un bol pequeño, mezcla el cacao en polvo con agua para crear un líquido fino. Sumerge un pincel en la mezcla y salpica sobre los huevos recubiertos para crear un efecto moteado natural.
7. Deja que el recubrimiento se endurezca por completo antes de servir.